Achilles Fionnlagh
➺Nombre: Achilles Fionnlagh.
➺Edad: 85/ Apariencia: 30.
➺Oficio: Aprendiz de caballero en Meridium.
➺Raza: Elfo.
➺FC: Daniel Sharman.
#IpeirosRP
Achilles nació hace 85 años como el cuarto de siete hermanos en la familia Fionnlagh. Dicha familia era conocida en todo Meridium por engendrar a los mejores oficiales del continente, y el padre de Achilles no era excepción:
Sylvar Fionnlagh había conseguido superar a todos y cada uno de sus ancestros, se decía que su espada tenía reflejos rojos de tanta sangre que había probado y que solo el brillo de su armadura era capaz de aterrorizar a sus enemigos. Sus ganancias eran tales que con su salario era capaz de mantener a su esposa y sus hijos sin mayor esfuerzo, siendo una de las familias mejor situadas de Meridium. Achilles admiraba a su padre y, a pesar de no ser el primogénito, ansiaba convertirse, por lo menos, en la mitad de lo que él era. Verle cruzar el umbral tras su última victoria era el mejor momento del mes para el pequeño elfo, sin embargo, lo que había sido su sueño, se convirtió en su peor pesadilla.
La arrogancia, la soberbia y el orgullo habían sido el gran némesis de Sylvar, el cual fue herido de gravedad en una de sus patrullas. Sus compañeros consiguieron sacarlo antes de que pereciera allí mismo pero no fueron lo suficientemente rápidos: El enemigo mutiló a Sylvar cortándole sus orejas. El dolor del acto no tuvo punto comparación con la vergüenza que trajo al apellido Fionnlagh. Un elfo sin sus orejas era una desgracia y una humillación, la muerte hubiese sido un mejor destino para Sylvar.
Perdió su oficio y sus riquezas, obligando a su familia a encontrar trabajos para poder sobrevivir. Por diez miserables monedas vendieron su armadura y su espada, siendo la única manera de aguantar aquel primer mes. Sylvar, además, incapaz de soportar la angustia, se volvió adicto al polvo de hada y Achilles, junto a uno de sus hermanos mayores, tuvo que viajar varias veces al año a Orienthys para poder comprarle el opiáceo.
Cuando cumplió la edad necesaria, Achilles se alistó al ejército, queriendo recobrar el orgullo de su familia. Nadie le tomó en serio al principio, la fama precedía a su apellido y nadie quería a un elfo maldito en sus filas, pero Achilles se hizo un hueco gracias a su destreza y carisma. Sin embargo, progresar no es tarea fácil para él, llevando demasiados años como un mero aprendiz cuando ya ha visto a cientos de sus compañeros aumentar posiciones.

Si bien la soberbia y el orgullo fue lo que hizo caer a su familia, Achilles, consciente o no, peca mucho de serlo. Su pecho se infla con facilidad y su barbilla suele apuntar hacia arriba, dejando claro que no se dejará pisotear fácilmente por la maldición que asola a sus ancestros.
Por otro lado es un hombre con bastante picardía, le gusta mucho flirtear allá por donde va, obviando la clase social o el oficio de la joven a la que intenta cortejar. Una sonrisa divertida siempre adorna su rostro y, contraria a su naturaleza élfica, le encanta ser el centro de atención y hablar por los codos, aunque no tenga ni idea del tema a tratar.
Aunque en ocasiones puede ser bocazas, engreído e incluso insufrible, Achilles tiene un gran corazón y siempre será el primero en ponerse delante del peligro. Tiene un gran sentido de la lealtad, ya sea con su familia, su rey o sus compañeros.
Achilles es un hombre que aparenta alrededor de treinta años humanos de complexión robusta gracias a su entrenamiento como caballero y que, debido a su raza, es bastante alto, llegando a alcanzar el metro noventa.
Tiene unos penetrantes y expresivos ojos azules rodeados de largas y espesas pestañas. Su cabello tiende a rizarse en las puntas y es de un bonito color castaño, si bien de niño solía ser pelirrojo. Lo deja crecer a conveniencia, aunque en estos momentos no lo lleva demasiado largo. Su mentón y su bigote están recubiertos de una capa de pelo, la cual, curiosamente, adquiere tonalidades rubias si le da el sol.
Como la mayoría de su especie, es bastante atractivo, cosa que se acentúa debido a su carácter coqueto: Intenta llevar las más finas prendas aunque no tenga dinero para costearlas pero siempre luce pulcro y casi recién salido del sastre, incluso su armadura reluce de lo muchísimo que la pule.
Suele ir acompañado de un viejo jamelgo que ha tenido tiempos mejores. Este caballo pertenecía a su padre y, Achilles, siendo demasiado pobre para comprarse otro, decidió darle una segunda oportunidad al equino.

